El momento íntimo

Se trata de un ejercicio complejo que se desarrolla en diferentes fases a lo largo de un periodo de tiempo que puede rondar las cuatro o cinco semanas, sin grandes interrupciones. Es decir, que conviene hacerlo en medio de un trimestre. El alumno va conociendo las características del ejercicio conforme va superando las correspondientes fases.

 

a) ANTES DE SALIR A ESCENA

Encontrar una “historia”.

Se le pide al alumno que encuentre en su memoria y seleccione una experiencia personal sucedida hace unos años, a ser posible en un periodo de su vida adulta, y que en su momento tuvo una indiscutible importancia pero a la que, posteriormente, todavía le ha concedido un valor mayor.

Es decir, algo que tal vez ya se ha convertido a estas alturas en una “lección de la vida”, en algo que le hizo cambiar de alguna manera su percepción de las relaciones humanas, de él mismo, de sus seres más próximos, aunque en el momento en que le ocurrió no percibiera una magnitud tan evidente. Se le advierte que esta experiencia elegida no necesariamente debió ser traumática en aquel momento, aunque se le recuerda que, por desgracia, la mayor parte de las “lecciones” sí suelen serlo.

Se debe advertir claramente que el objetivo del ejercicio no es realizar una terapia, aunque en muchas ocasiones pueda tener ese carácter en la medida que libera algo interior y que esto suele producir un bienestar, y  que su finalidad es eminentemente pedagógica. Por otra parte debe advertirse que la historia elegida no debe estar todavía abierta, es decir que debe haber acabado y ser en la actualidad un recuerdo. La decisión de contarla en público debe asumirse en función de la seguridad que él tenga de poder hacerlo sin lastimarse emocionalmente. El alumno tiene, por tanto, la última palabra y la decisión final sobre contarla o no en público.

Puede adelantarse que de lo que se trata básicamente es de convertir, siguiendo una serie de pautas que se irán conociendo paulatinamente, un recuerdo personal en una escena teatral, en un monólogo, y, por tanto, en algo mensurable desde el punto de vista de los resultados artísticos.

Por último, conviene dejar bien clara la necesidad de realizar un compromiso de confidencialidad entre todos los alumnos de la clase para no contar nada sobre la propia historia elegida, y, mucho menos, sobre las historias elegidas por los demás compañeros. Debe crearse un ambiente que favorezca la sinceridad y la correcta utilización en público de los recuerdos y las emociones exteriorizadas en el aula.

 La escritura de un guión.

Una vez elegida la historia, después de haberle propuesto al profesor varias alternativas en una conversación privada, el alumno debe escribirla con arreglo a las siguientes pautas:

-El escrito se entenderá en todo momento como un mero guión. Es decir, no se trata de ceñirse absolutamente a él a lo largo del ejercicio y mucho menos de memorizarlo. Por el contrario, debe servir como mecanismo para ordenar las ideas, como red de seguridad, como elemento que favorezca la racionalización de algo que hasta este momento ha formado parte exclusivamente del misterioso, secreto y heterogéneo caudal de la memoria.

-El escrito no debe exceder la cara de un folio. Esta circunstancia obliga necesariamente a la concisión expositiva y la diferenciación de los aspectos sustanciales de los accidentales de la historia.

-El escrito debe combinar lo narrativo (los hechos tal y como ocurrieron) con la valoración que de ellos hace en la actualidad, con arreglo a unas proporciones aproximadas para cada una de esas partes del 70%-30% del total.

-El modo como se distribuyan estas proporciones puede ser cualquiera, siempre y cuando queden claros los hechos, las emociones que provocaron, y la valoración racional.

-En lo que respecta a la parte narrativa, el guión debe incluir aspectos generales (trazo grueso), y aspectos de detalle (trazo fino).

 

b) EN ESCENA.

Primera fase: “Cuenta la historia”.

Se trata básicamente de contar la historia, implicándose racional y emocionalmente en la narración de los hechos, y realizando igualmente una valoración de los mismos siguiendo las proporciones establecidas para redactar el guión (70%-30%, aproximadamente).

Para ello el alumno deberá seguir las siguientes pautas, que deberá interpretar a su manera:

-No ensayará previamente ni en solitario ni acompañado de nadie, pero pensará mucho los días anteriores a su salida a escena sobre lo que va a decir y hacer, sopesando la deseada posibilidad de emocionarse en ella, pero buscando de entrada posibles soluciones para no bloquearse si esto ocurre.

-Sin ayuda de ningún procedimiento exterior (como utilización de músicas –que están prohibidas expresamente en esta fase-, mirando un reloj, etc.), la estancia en escena deberá ser lo más ajustada posible a los diez minutos. Allí, el alumno se encontrará en una situación de soledad en público: es decir, sólo, pero sabiendo que es mirado por sus compañeros.

-El alumno deberá elegir tres objetos relacionados directa o analógicamente con la historia en sí, que deberá utilizar, acariciar, mostrar, etc., de una manera lógica, natural, no forzada, durante su estancia en escena.

-El alumno estará imaginariamente en algún lugar previamente elegido por él (su habitación, el parque, la calle, etc.), aunque el público no deberá saber necesariamente desde donde nos habla.

-El alumno deberá elegir un interlocutor, a quien le cuenta realmente la historia. Este interlocutor no está ahí, es decir no pertenece a la misma esfera de realidad que él mismo o que el espacio físico desde donde se supone que habla, sino en su memoria. El interlocutor tal vez conoce parte de la historia (no conviene contársela exhaustivamente, sino recordársela, comentársela, compartirla, incluso con un cierto punto de complicidad, etc.). Uno de los tres objetos puede representar su imaginaria presencia, aunque sin caer nunca en la puerilidad de contarle la historia al objeto en sí.

-El alumno realizará previamente una preparación emocional, consistente básicamente en concentrarse en las circunstancias dadas del espacio elegido, en las líneas generales de la historia que va a contar (repaso mental del guión), y, por último, en adquirir “ganas” de comenzar, incluyendo poner la mente en blanco y olvidar el guión recordado hace unos pocos minutos. Una vez realizada dicha preparación y sin salirse de su concentración, solicitará comenzar. A partir de la cuenta del profesor comenzará a correr el reloj.

Segunda fase: “Cuenta y vive la historia: “el viaje”.

“No se trata de suprimir la palabra hablada, sino de dar aproximadamente a las palabras la importancia que tienen en los sueños”

Antonin Artaud.

En esta segunda fase práctica, el/la alumno/a debe combinar momentos en los que nuevamente cuenta los hechos del pasado con otros en los que debe “regresar” emocionalmente, en cierta manera, al momento en que se produjeron.

Técnicamente esta segunda parte del ejercicio coincide en algunos aspectos con la primera:

-el alumno no debe ensayar, pero debe pensar mucho en lo que va a suceder en escena.

-la duración de la estancia allí  debe ser también de diez minutos, sin poderse ayudar tampoco de ningún procedimiento exterior para controlar el paso del tiempo.

-utilizará dos o tres objetos, que pueden ser los mismos de la primera, si lo considera oportuno.

-el alumno comienza a hablar desde un lugar previamente elegido, en la situación de “soledad en público”.

-el alumno comparte la historia, hasta el comienzo del viaje, con un interlocutor previamente elegido, de características similares al anterior (pudiendo ser también el mismo).

A partir de aquí veamos las diferencias, que cada cual deberá interpretar absolutamente a su manera:

El ejercicio comienza de la manera indicada, pero, a partir de un momento que el alumno puede prever, o no, con anterioridad,  comenzará “el viaje”.

¿Qué entendemos por viaje?

El viaje tiene una estación de salida: el estado de ánimo dominante, la energía que prevalece sobre todas las demás. El alumno debe contestarse a esta pregunta: ¿La historia que he contado en la fase anterior me deja (todavía) un estado de animo que se superpone a los demás: me provoca, por encima de cualquier otras, sensaciones de dolor, de soledad, de furia, de tristeza, de rencor, de… La estación de salida es esa: el estado de ánimo dominante.

-Viaje hacia un lugar donde se hacen presentes los que ya no están presentes…

-Viaje en donde los tres objetos se transforman en cualquier cosa, el espacio se transforma en cualquier otro, o en ninguno, y el interlocutor se pierde en la distancia…y desaparece.

-Viaje en el cual la emoción y el sentimiento priman por encima de la racionalidad y el control…

-Viaje a un lugar en donde tal vez el grito, el canto, la danza o la expresión del cuerpo, expresan mejor que las palabras…

-Viaje a un estado de ánimo anterior, que vuelve a hacerse presente provocado por estímulos, viaje hacia un lugar inexplorado pero seguramente conocido por el recuerdo, y por el inconsciente…

-Viaje a un lugar en donde tiene mucha más importancia que el público te “sienta”, aunque deje tal vez de “entenderte”…

Tú mismo/a.

Tercera fase: “Construye un monólogo teatral”

“Cualquier forma de contar una obra teatral es buena a priori si hay una coherencia interior en todos los elementos utilizados en su puesta en escena”.

Giorgio Strehler.

Se trata, en líneas generales, de que el/la alumno/a aproveche toda la experiencia (sensaciones propias, comentarios exteriores, etc.) de las dos fases precedentes y los combine utilizando su intuición escénica para construir ahora una escena teatral en forma de monólogo, siguiendo estrictamente las siguientes pautas:

-El alumno podrá ensayar cuantas veces quiera con un compañero de clase que le ayudará en todo lo necesario, incluyendo los aspectos técnicos de la escena. Se sobreentiende que este compañero ejercerá solamente funciones de ayudante y consejero, no de director propiamente, ni marcará las pautas fundamentales de la actuación.

-La escena a construir tendrá una duración lo más cercana posible a los diez minutos, pudiendo emplear mecanismos técnicos para controlar el paso del tiempo.

-Se podrán utilizar pequeños efectos musicales, sonoros o de iluminación (oscuros, iluminación matizada para cada área escénica, etc.) dentro de las escasas posibilidades del aula de interpretación y de acuerdo con las necesidades generales del resto de los compañeros.

-La escena estará compuesta por dos momentos en los que se vuelve al lugar de los hechos y se reconstruyen las situaciones y las emociones vividas, con un mínimo de dos y un máximo de tres veces en los que el alumno se desdobla en “otro”. Ese “otro” puede ser un nuevo personaje, o el alumno/actor en un momento cronológico diferente al de los hechos en sí, por ejemplo en la actualidad. Este personaje tiene una función fundamentalmente informativa y puede dirigirse explícitamente o no al público. En cualquier caso, hace comprensible los hechos, los presenta, los valora, o los critica. Este personaje puede desenvolverse o no en un lugar específico del espacio escénico.

-El regreso a los hechos supone la vuelta a las emociones y a las principales situaciones vividas. Por tanto, se trata de escoger “los momentos culminantes” de la historia en sí. Allí el alumno podrá utilizar los elementos de atrezzo que considere necesarios siguiendo siempre el criterio de que la economía de medios es siempre una virtud. En escena estará solo él. Puede utilizar imágenes, danza, gritos, textos propios o ajenos, etc. Es planteable utilizar o construir un espacio escenográfico.

-Un posible esquema podría ser: 1. Introducción (1´). 2. Regreso a los hechos (3´). 3. Valoración de los hechos y anticipo de los siguientes (1´). 4. Regreso a los hechos (4´). 5. Epílogo: conclusión (1´). Este esquema puede alterarse por completo respetando las condiciones antes expuestas.

-Desde el principio de los ensayos, el alumno y su ayudante deben encaminarse en la construcción de una escena: 1. clara en lo informativo,  2. contundente, emocionante y muy interesante en la reconstrucción de los hechos, y 3. muy limpia técnicamente.

Y como tal será analizada y juzgada posteriormente.

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