Nace el CDA

El Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón acaba de crear el Centro Dramático de Aragón (CDA), con una estructura y personalidad jurídica de empresa pública. El proyecto está íntimamente ligado a la rehabilitación de lo que será el Gran Teatro Fleta (GTF), pero lo trasciende en la medida en que ese local, dotado de dos salas, y con unas enormes posibilidades de polivalencia, servirá de manera especial para que la ciudad de Zaragoza disponga de manera preferente de un espacio en donde albergar espectáculos de gran formato, que ahora mismo, por diferentes razones, no pueden llegar a ella. El CDA nace, por su parte, con una clara voluntad descentralizadora en el contexto de la región. El GTF será su sede principal, es decir en donde se albergarán sus principales presentaciones y en donde estarán ubicados finalmente sus oficinas y talleres, pero podrán tener carácter de sedes auxiliares todos aquellos teatros de titularidad pública que manifiesten ese deseo y, por otra parte, reúnan unos condicionantes técnicos mínimos que hagan posible el estreno de los espectáculos y la organización de todo el amplio y ambicioso abanico de actividades complementarias.

Se trata de la intervención política en materia teatral que se ha realizado en esta región desde el comienzo de la organización estatal autonómica. Hasta este momento, un puñado bastante notable de compañías realizaban una excelente labor, no sólo en el contexto de la región, sino también fuera de ella. El trabajo de muchos años del Teatro de la Ribera, una de las compañías más emblemáticas nacidas en el fragor del “teatro independiente”, o el más reciente del Teatro del Temple, que acaba de cosechar un auténtico éxito en Nueva York con su “Buñuel, Lorca y Dalí”, por mencionar sólo dos ejemplos, ayudan a perfilar un panorama que, a veces contra viento y marea, se ha ido sedimentando a lo largo de estos últimos veinticinco años. La Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, ha sido sin duda la gran cantera de actores y actrices, que no sólo las han nutrido a ellas. También han engrosado la lista de actores emigrantes a ciudades que como Barcelona, y especialmente Madrid, disponen de una industria teatral más sedimentada y estable.

Pero la sensación en muchos de nuestros profesionales era la de haber llegado a un cierto límite estructural al que no se le veía una salida fácil. Por sus circunstancias geopolíticas, por la precariedad de sus infraestructuras, por el límite de los recursos económicos que las instituciones públicas estaban dedicando a la actividad escénica, etc., se veía necesario subir un peldaño que, ciertamente, nadie debiera entenderlo como la panacea universal que cure todos nuestros males, sino como una herramienta que debe actuar preferentemente en dos direcciones: cohesionar y favorecer el trabajo de nuestros profesionales, y ampliar y mejorar el número y la cualificación de nuestro público.

Para ello se ha creado el CDA, estructurándose en cuatro Departamentos: Producción, Gerencia, Distribución y Documentación.

La Unidad de Producción del CDA acometerá en breve las dos primeras producciones: “La agonía de Proserpina”, texto de Javier Tomeo que él mismo está adaptando al escenario, cuya dirección está todavía por concretar, y una versión de “Ricardo III” de Whiliam Shakespeare, dirigida por Carlos Martín.

Sobre las razones del primer espectáculo, poco hay que decir. Tomeo, nacido en un pueblecito de Huesca, como apuntaba Joan de Sagarra, es el autor español más representado en el exterior después de Federico García Lorca y el CDA entiende que su labor a lo largo de estos años merece este homenaje, independientemente del interés específico que el texto y la propuesta escénica merecen en sí mismas. En cuanto a la versión de “Ricardo III” se trata de un proyecto ambicioso puesto en manos de un hombre de teatro que a todas luces está demostrando una progresión importante desde que regresó a su ciudad natal tras su paso por Italia.

Uno de los capítulos más importantes en los proyectos de producción del recién nacido CDA son las coproducciones, especialmente pensadas para favorecer a las compañías profesionales aragonesas que presenten proyectos viables empresarialmente y ambiciosos y coherentes artísticamente. Como quiera que los caprichos del calendario administrativo han fijado la fecha del parto para avanzado el último  cuatrimestre del presente año, todo hace pensar que será en la segunda temporada de funcionamiento cuando se pongan en marcha las primeras. Ese será tal vez uno de los momentos importantes en la corta vida del CDA y todo un reto para las propias compañías, que pueden encontrar en esta fórmula una manera de estabilizar y darle una mejor proyección a sus esfuerzos creativos.

Junto a las producciones, habría que mencionar la oferta de actividades que van a organizarse: lecturas dramatizadas, cursos para profesionales, conferencias y debates, diversas publicaciones periódicas, y un largo etcétera, que

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