Segunda Comparecencia en la Mesa de la Comisión de Cultura de las Cortes de Aragón (23 de febrero de 2005).

Señorías:

1.

Cuando el pasado 26 de Mayo de 2004 comparecí ante vds., a petición del Grupo Parlamentario de la Chunta Aragonesista, en uno de los momentos de mi intervención les dije que el Centro Dramático de Aragón, como cualquier institución que intenta impulsar el conjunto de las artes escénicas, necesita ser querido por todas las fuerzas políticas de la comunidad en la que se inserta e inserta su trabajo. El apoyo de una sola de ellas, o de una coalición, siendo importante no sería suficiente para mantener estructuras culturales que aspiran a perpetuarse en el tiempo, que no pretenden realizar su trabajo en una sola legislatura, por ejemplo, sino que pretenden que su influencia revierta en el presente, pero de manera especial y plena en el futuro. Este tipo de iniciativas las debe tomar alguien en concreto, pero deben gozar de un consenso razonable que les permita desarrollar sus programas de trabajo con el sosiego y la confianza imprescindibles para ello.

Esta idea me sigue pareciendo básica cuando nos encontramos al comienzo de la tercera temporada de funcionamiento del CDA, y cuando creo que se han ido superando, con el esfuerzo y la gran dedicación del equipo que tengo el honor de coordinar, los inevitables problemas que estructuras similares tuvieron también al comienzo de su existencia en otros lugares de España. Desgraciadamente en nuestro país, como les recordaba también en aquella ocasión, no existe una tradición demasiado arraigada de intervención pública en las artes escénicas, sobre todo si la comparamos con las de países como Inglaterra, Francia o Alemania, y en donde, por tanto, es necesario “inventarse” el día a día, con la mirada puesta al mismo tiempo en el futuro y en la realidad presente. Por estas razones, déjenme que les exprese mi satisfacción por tener la oportunidad de exponerles de primera mano a todos ustedes los proyectos que presenté en la reunión pertinente de nuestro Consejo de Administración, celebrada el pasado 30 de Noviembre, y que fueron aprobados por el mismo. Es la mejor posibilidad que tengo para entusiasmarles con mi propio entusiasmo, a través de la concreción de un conjunto de actividades que intentan ser coherentes con respecto a los objetivos que el Centro Dramático de Aragón asume como propios.

Para el año 2005, hemos pensado y estamos poniendo en marcha una programación, que incluye, además de producciones propias y coproducciones con otros centros dramáticos españoles y con compañías profesionales aragonesas, un amplio surtido de actividades complementarias, como cursos especializados, publicaciones sobre temas teatrales, lecturas dramatizadas, adquisiciones bibliográficas, etc, en un todo que, en mi opinión no renuncia a la ambición artística, pero también es acorde a las posibilidades materiales de las que disponemos y a los objetivos que nos marcamos.

Si me permiten, les mostraré las líneas generales de esa programación:

Durante el presente año 2005 vamos a acometer dos producciones propias, aunque en la primera de ellas hemos conseguido el concurso de otros socios coproductores.

En primer lugar, llevaremos a los escenarios la tragicomedia musical “Misiles melódicos”, con texto escrito por José Sanchis Sinisterra, reciente Premio Nacional de Literatura Dramática, autor, director y profesor teatral de un enorme prestigio nacional e internacional. La dirección del mismo correrá a cargo del argentino David Amitín, un profesional con una gran experiencia en el terreno del teatro musical y operístico, desarrollada en su propio país y en Alemania fundamentalmente. La música del espectáculo está compuesta  por el zaragozano Gabriel Sopeña.  La obra se realizará en régimen de coproducción con el Centro Dramático Galego, con el que hemos suscrito un convenio de colaboración, que incluye la inclusión en el reparto de  dos actores de dicha comunidad, y que propiciará a cambio una gira de alrededor de veinte actuaciones por la misma, que se desarrollará durante el mes de Noviembre. El segundo socio coproductor es el Teatro Español de Madrid, en términos que en la actualidad estamos terminando de negociar, y que, en cualquier caso, incluyen la exhibición del espectáculo en la capital de España para el otoño del presente año. El estreno absoluto de “Misiles Melódicos” tendrá lugar en el teatro Principal de Zaragoza el próximo 15 de Abril. En este momento se está organizando la presentación del espectáculo en Sevilla (Teatro Lope de Vega), Valencia (Teatres de la Generalitat), Albacete (Teatro Circo), Galicia (Sede del Centro Dramático Galego y gira por las principales ciudades de la comunidad), Barcelona (Teatro Romea) y Teatro Español de Madrid, además de en otros circuitos nacionales y autonómicos. Hemos comenzado los ensayos en Zaragoza de este espectáculo, que es una reflexión dramática sobre el tráfico de armas en el mundo, y está interpretado por once actores y actrices, nueve aragoneses y dos gallegos, elegidos por el director de entre las casi noventa personas presentadas en unas audiciones convocadas al efecto en ambas comunidades.

La segunda producción propia se realizará a partir de una versión de  “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca, con dirección de Mariano Anós, pintor, actor, escenógrafo y uno de los miembros fundadores del Teatro de la Ribera. El espectáculo será estrenado previsiblemente en la próxima edición del Festival de Teatro Clásico de Almagro y presentado en Zaragoza en Septiembre de 2005, abriendo la temporada del Teatro Principal. Se han establecido conversaciones para presentar el espectáculo en diferentes circuitos nacionales, y en muestras y festivales españoles especializados en teatro clásico.

Con “Misiles melódicos” y “La vida es sueño” conjugamos en una misma temporada lo que, desde el principio fue una de nuestras ideas básicas a la hora de confeccionar un repertorio adecuado: espectáculos a partir de textos escritos por autores contemporáneos, como ya hicimos con uno de Javier Tomeo y otro de Fernán Gómez y ahora con Sanchis Sinisterra, y clásicos universales, como William Shakespeare, Cervantes, y ahora Calderón de la Barca.

Pasemos al capítulo de las coproducciones.

En primer lugar, se presentará durante el mes de Abril, en el Teatro Principal de Zaragoza, la coproducción “El hombre cigüeña”, realizada con la compañía oscense Los Titiriteros de Binéfar, preestrenada en la pasada edición de la Feria de Teatro de Aragón en Huesca.

En segundo lugar, se estrenarán también en el año en curso las coproducciones realizadas a partir de “El Tartufo”, de Molière, con dirección del italiano Luca Franceschi, realizada por Noba Producciones, y “El cielo de las mujeres”, de Víctor Mira, realizada por la compañía Luna de Arena, con dirección de Félix Martín. Como vds. saben, acabamos de presentar la quinta publicación del CDA que recoge el teatro completo de este pintor aragonés desaparecido hace  poco más de un año, y que incluye precisamente el texto de esta segunda coproducción. Las mismas fueron las elegidas entre los proyectos presentados, en base a su interés artístico y a su viabilidad empresarial y posibilidades de explotación comercial o exhibición en circuitos específicos.  La decisión, como era preceptivo, apareció en el BOA el 2 de Noviembre de 2004, consignándose para cada una de ellas una cantidad que supone el cincuenta por ciento del costo total de la producción.

Por último, a lo largo del año convocaremos nuevamente a las compañías profesionales aragonesas a presentar sus proyectos para la próxima temporada.

En el capítulo de ediciones, es nuestro objetivo incrementar con tres nuevos títulos nuestras publicaciones sobre temas teatrales.

En primer lugar aparecerá el libro-disco “Misiles melódicos”, que incluirá el texto de Sanchis Sinisterra y la banda sonora compuesta por Gabriel Sopeña, acompañado por un prólogo introductorio del profesor Jesús Rubio Jiménez. En segundo lugar, publicaremos el estudio realizado por el profesor Adolfo Ayuso, titulado “Para un público menor” Teatro y fiesta infantil en Aragón (1960-2000), dentro de nuestra colección “Trayectorias”, destinada a dar a conocer biografías y periodos relevantes de la historia de las artes escénicas en nuestra comunidad. Y, por último, publicaremos el texto ganador de la primera edición del “Premio Fernando Lázaro Carreter  de Literatura Dramática”, que convocamos por primera vez en este año en homenaje al ilustre filólogo aragonés también recientemente fallecido. Desde hace más de un mes un jurado compuesto por cinco personas de indiscutible trayectoria en la dramaturgia española y aragonesa está seleccionando los mejores textos presentados, y durante la tercera semana del próximo mes de Marzo se hará público el nombre del primer ganador. Inmediatamente se convocará la segunda edición del Premio.

Cursos. Una de las demandas más repetidas por nuestros profesionales sigue siendo la organización de cursos de reciclaje, impartidos por grandes especialistas nacionales y extranjeros. Los cursos organizados para este año continúan la línea de los años anteriores y, en mi opinión, son, incluso, de un interés creciente.

En la actualidad el dramaturgo Alfonso Plou imparte un curso de escritura de textos a quince jóvenes dramaturgos de nuestra comunidad. El segundo será el que imparta el actor y director de escena Joaquín Hinojosa, exadjunto a la dirección de José Luis Gómez en el Teatro de la Abadía  de Madrid, y exdirector de los Teatres de la Generalitat Valenciana (Febrero de 2005). El mismo está dirigido indistintamente a escritores y a actores profesionales. El tercero irá dirigido específicamente a jóvenes directores y directoras de escena. Lo impartirá Helena Pimenta, Premio Nacional de Teatro en 1993. Por último, a finales del año, organizaremos un Curso de interpretación a cargo del alemán Konrad Zschiedrich, profesor del Institut del Teatre de Barcelona y director de escena en el Berliner Ensemble y otros grandes teatros de su país.

En este mismo apartado, centrado en las actividades complementarias de carácter pedagógico, quiero destacar por su gran interés la participación por segundo año en el Proyecto Europeo Thyerry Salmon, en el que el CDA es la institución teatral que representa a España, en un proyecto de formación actoral en el que intervienen también instituciones de Bélgica, Francia, Italia y Portugal. Como ustedes saben, la experiencia consiste en que treinta alumnos y alumnas de esos países, seis de cada uno de ellos, conviven durante más de un mes, divididos en dos grupos y realizando, a las órdenes de un director de escena de primer nivel mundial, un taller que paulatinamente va creciendo y presentándose en diferentes países. Finalmente, ambos talleres se encuentran y se muestran en el Teatro Valle, de Roma, ante un público de profesores y especialistas teatrales de toda Europa.

Además de lo dicho, a lo largo de la presente temporada vamos a continuar la labor de adquisición bibliográfica con algún fondo histórico de interés, además de las donaciones cedidas gratuitamente por instituciones públicas y particulares.

Estamos ya en la tercera sesión del II Ciclo de Lecturas Dramatizadas, del que somos organizadores junto a la CAI y la Asociación Conde Aranda, de Madrid. Las sesiones se desarrollan indistintamente en Madrid y Zaragoza, y están centradas en la lectura de textos de cuatro autores aragoneses de diferentes generaciones y estéticas, tales como Julio Alejandro, Alfredo Castellón, Damián Torrijos y Julián Fuentes.

Por último, me gustaría destacar la reciente apertura de nuestra página web que, además de servirnos como un instrumento para dar a conocer nuestros productos y actividades, ha sido pensada como herramienta al servicio de la profesión teatral aragonesa, incluyendo enlaces con las páginas web de las principales compañías de la comunidad, y estableciendo listados de profesionales y oficios conexos a la producción teatral.

 

2.

Como ven, señorías, estimo que las metas y los objetivos del Centro Dramático de Aragón se van cumpliendo de un modo razonable, como consecuencia de una adecuada planificación y de la ausencia absoluta de improvisaciones. En realidad esto no ha ocurrido en ningún momento. La mayoría de los proyectos que les acabo de detallar son fruto de gestiones realizadas hace ya más de dos años, como las que tendré el gusto de presentarles la próxima vez que ustedes lo deseen, serán el resultado de las que, con total discreción, ahora estamos realizando ya. Es decir, con la suficiente antelación como para asegurar su correcta ejecución y la participación en las mismas de los profesionales más idóneos. Creo que es importante tener en cuenta, y tanto mi equipo como yo mismo lo tenemos muy presente, que hacer un centro dramático no es tarea de un año ni de dos, y que debemos ir realizando conquistas que nos permitan asentar para el futuro al propio centro dramático, dando adecuada respuesta a las exigencias y necesidades actuales del panorama teatral de nuestra comunidad.

Señorías: cuando comparecí en Mayo de 2004 terminé mi intervención detallándoles una serie de puntos que me parecían importantes para consolidar un futuro inmediato. Creo que estamos metidos de lleno en ese futuro, y tengo la sensación, como antes les decía, de que estamos en la línea adecuada.

Creo, en primer lugar, que la situación económica del Centro Dramático es correcta. No podía ser de otra forma. Desde que el Gobierno de Aragón le asignara un presupuesto anual propio se acabaron las zozobras. Así de sencillo. Otra cosa es que, a partir de  este momento, los recursos propios que se generen vayan aumentando, y eso será la consecuencia de diferentes factores entre los que está incluido el actuar más a lo largo y ancho de la geografía española. Pero que nadie se llame a engaño: el teatro de arte es un bien cultural caro, y hace necesario que los poderes públicos, si quieren conservarlo, al igual que ocurre con otras actividades, como las bellas artes, deban destinar fondos para ello. Con todo, quiero recordarles que el presupuesto consignado por parte del Gobierno de Aragón al Centro Dramático es el más bajo de todos los centros dramáticos existentes en el estado español.

Me parece también, que es acertado realizar dos producciones propias al año. Más sería contribuir peligrosamente a saturar un mercado interior bastante limitado y estrecho y luchar en demasiados frentes de distribución nacionales. Menos, sería sin duda reducir nuestra capacidad de elaborar un repertorio compensado, en la línea de equilibrar la producción de espectáculos clásicos con otros de una línea estética más contemporánea, como he tratado de describir anteriormente.

Estimo que es bueno mantener un punto razonable de equilibrio a la hora de utilizar al mayor número posible de profesionales aragoneses en nuestros espectáculos, (actores, actrices, escenógrafos, figurinistas, iluminadores, músicos, diseñadores gráficos, etc,) pero me parece necesario y muy conveniente seguir invitando paralelamente a destacados e indiscutibles profesionales del exterior, que puedan contribuir a mejorar el panorama actual y dar realce a nuestros productos.

De forma destacada, me parece algo más que un síntoma positivo la normalización progresiva de nuestras relaciones con el sector privado de la profesión. Las coproducciones estaban pensadas desde el principio para eso. En mi opinión, deben constituir un puente muy adecuado para posibilitar la creación de espectáculos que, por su ambición y envergadura, no pueden realizar nuestras compañías teatrales con sus propios recursos, ni siquiera beneficiándose de las ayudas a la producción y a las subvenciones clásicas, tanto las que concede el Gobierno de Aragón o el propio Ministerio de Cultura. Hasta la fecha vamos por tres coproducciones realizadas o en vías de realización con otras tantas compañías, y creo que otros núcleos de producción teatral, animados por el resultado de las primeras, verán en esta fórmula de colaboración una vía posibilista y real para realizar proyectos competitivos.

En este terreno de las relaciones entre los sectores privado y público estimo de gran importancia destacar el clima de discusión constructivo que se ha creado con la asociación ACTUA, que representa un buen puñado de compañías profesionales y con la que, en otros momentos, hubo ciertas tensiones. Con ACTUA hemos mantenido reuniones, e incluso comenzado a diseñar actividades conjuntas que podrían ponerse en marcha en beneficio de ambos sectores, y como resultado, del público espectador en la comunidad aragonesa, y de las artes escénicas en su conjunto.

Creo que la clave de estas relaciones debe residir, en cualquier caso, en el respeto de la existencia de ambos sectores, el público y el privado, y a la clara diferenciación de sus objetivos. Sólo desde ese reconocimiento y ese respeto es posible posteriormente abordar iniciativas que beneficien a los dos. El Gobierno de Aragón acertó en su momento creando el CDA, y acierta en la actualidad manteniendo una estructura teatral con unos objetivos diferentes a los del teatro privado, cuya actividad, sin embargo, debe proteger y estimular, como lo está haciendo, a través de diversas ayudas a la producción de sus espectáculos. Pero también es preciso clarificar ante la sociedad aragonesa que la obligación de un centro dramático que se precie de tal, debe ser la construcción sin complejos de un repertorio imposible de realizar desde la esfera privada, o bien por la envergadura material y económica de sus producciones, o por la propia ambición artística del mismo, no sometida estrictamente a las leyes del mercado. En todos los lugares de España en donde se creó un teatro público hubo inicialmente una resistencia lógica del sector privado a admitirlo, al considerar la posibilidad de que sus productos entraran en colisión directa en el interior de un mismo mercado. Aunque este problema no está completamente resuelto en el conjunto del estado español, porque, a diferencia de lo que ocurre en los países europeos antes citados, no existe una diferenciación de circuitos de distribución para cada unos de estos sectores, debo decir que la actitud de la profesión aragonesa revela cada día un mayor grado de aceptación de un proyecto que, a medio plazo, deberá ser el estandarte de todo el panorama teatral, sin exclusiones, y en el que todos terminarán colaborando y aportando sus conocimientos.

También me parece conveniente destacar la colaboración que vamos a establecer con otros centros dramáticos y teatros públicos españoles. Desde los inicios de mi gestión al frente del CDA quise establecer esos marcos comunes de actuación. Descubrí muy pronto que la mayoría de ellos estaban en esa misma sintonía y que en un futuro no muy lejano entre todos crearemos un circuito específicamente de teatro público en España dentro de una renovada Red de Teatros y Auditorios. Por eso me parece oportuno sacar a colación el acuerdo llevado a buen puerto con el Centro Dramatico Galego, un teatro público que realiza una extraordinaria labor desde hace veinticinco años y con el que, además, se tuvo un contacto de asesoramiento en nuestra fase fundacional. Señorías, es la primera vez que dos centros dramáticos dependientes de comunidades autónomas, sin intervención económica del gobierno central, se ponen de acuerdo para optimizar sus recursos técnicos y humanos y sacar adelante una producción teatral. Es todo un ejemplo para el conjunto de los centros de producción pública en nuestro país, y para nosotros, el siguiente paso razonablemente dado, después de haber colaborado hace un año con el Centro Dramático Nacional, y de haber presentado nuestras anteriores producciones en espacios tan emblemáticos como el teatro María Guerrero, el Festival de Teatro de Almagro, y el Teatro de la Abadía. En esa línea, es de destacar también la colaboración con el Teatro Español, un lugar que en apenas un año ha recuperado el prestigio que tuvo durante décadas y que lo han convertido en el lugar más deseado para presentar sus espectáculos en la capital de España por compañías nacionales e internacionales de enorme prestigio. Debemos sentirnos muy orgullosos de que en apenas dos años nuestras producciones se hayan presentado, o estén a punto de hacerlo, en los principales teatros de España.

Creo, por último, que mantenernos en esta línea de equilibrio entre la capacidad de potenciar nuestras capacidades y el talento de nuestros mejores profesionales, e importar para proyectos concretos la sabiduría de hombres y mujeres como Fernando Fernán Gómez,  Felix Prader, Javier Tomeo, Sanchis Sinisterra, David Amitín, Helena Pimenta, Jon Berrondo, Javier Artiñano, Miguel Angel Camacho, entre otros, todos ellos ganadores en múltiples ocasiones de diversos Premios Max de las Artes Escénicas, Premios Nacionales de Teatro, etc, está la línea que debemos mantener para consolidar de manera definitiva el Centro Dramático de Aragón. Esto era un sueño impensable hace tres años y ahora es una gozosa realidad.

 Muchas gracias.

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