Aragón: ¿tiempo muerto o tiempo de la basura?

Publicado en “Primer Acto”, Nº 274 (Mayo-Julio 1998)

Una temporada más y parece como que nada se mueve de manera especial en el viejo reino. Las subvenciones llegan con mayor o menor puntualidad a las compañías y las concertaciones con algunas de ellas se renuevan. Los circuitos mantienen vivo el hábito de acudir al teatro por ciudades y pueblos y ya se anuncia en la lejanía una nueva Feria de Teatro “en” Aragón, que se desarrollará nuevamente en Huesca, esta vez con nutrida participación foránea y, a lo que parece, escasa de por aquí, para la que sea crea una especie de “subferia” posterior en Alcañiz. Se anuncian ya los Festivales de Aragón, el espacio con que nuestro Gobierno pone el broche de oro a la temporada invitando a participar a “grandes artistas”, mayoritariamente venidos también de lejos. Por tanto, más o menos como el año pasado, y como el anterior, y como el anterior…

Pero esta calma chicha es engañosa. En primer lugar porque todos deberíamos haber aprendido desde hace tiempo que cuando las instituciones no hacen crecer las cosas, éstas no se quedan quietas sino que retroceden. Sabido es que una peseta de hace dos años vale bastante menos ahora, y, por lo tanto, es un síntoma más que alarmante el que el montante global de lo destinado a actividades teatrales no haya crecido en los últimos tiempos, por lo menos en lo que a subvenciones se refiere. Y en esto los economistas son inflexibles: lo que no aumenta, disminuye.

En segundo lugar, porque la actitud de los profesionales es todavía más sorprendente, y, vista desde fuera, seguramente inexplicable. Ellos ven como les quitan y sin embargo, en un acto de estoicismo suicida, no se quejan. Ven como les relegan de las principales programaciones y no parecen muy preocupados por ello. Y tan felices andan, cada uno por su lado, que no parece que tengan mucho interés en reunirse para hablar de nada porque nada en común parecen tener. “Aragón va bien” parecen pensar, aunque en privado todos se lamenten amargamente de éstas y otras circunstancias.

Y es que sencillamente estamos en un tiempo muerto, aunque alguien también se teme que sea el tiempo de la basura, como dirían los amantes al baloncesto. Tiempo en el que se escuchan rumores atronadores sobre el futuro de las subvenciones, por ejemplo, asegurando su desaparición o su recorte. Tiempo en el que la instituciones, viéndose venir el final de sus legislaturas, comenzarán sin duda a apostar por lo faraónico olvidando lo fundamental, etc. Y, en ese tiempo muerto, los profesionales, comiendo las palomitas de rigor, esperando a ver qué pasa cuando se reanude el partido.

 

Preguntas en el aire

Y la verdad es que nos jugamos todos mucho.

La Escuela Municipal de Teatro se juega la oficialización de sus estudios, por ejemplo. Y es francamente triste que una institución que fue pionera en reunir y reunirse con otras para trazar una estrategia en esa dirección, como las de Madrid, Barcelona o Sevilla, y colaborar en aquel invento llamado SETTAL al principio de los ochenta, tres lustros después se encuentre todavía perdida en lo más recóndito de sus organigramas del Ayuntamiento de Zaragoza, prácticamente aislada de las demás, después de haberse interrumpido, parece ser que por falta de presupuesto, los intercambios que realizaba con el Conservatorio de Burdeos y las presentaciones de sus talleres de Tercer Curso. La mayoría de los profesores y de los actuales alumnos ven en el proceso de transferencias que el Ministerio de Educación va a iniciar con el Gobierno de Aragón un momento adecuado, tal vez la última posibilidad real, para hablar seriamente del asunto, para impulsar su actividad y contextualizarla en la LOGSE. En ello hay una apuesta de futuro, de crecimiento, de mejora de las enseñanzas, un salto cualitativo imprescindible para poder responder adecuadamente a las demandas que nuestro teatro genera, o debería generar al menos.

Los profesionales se juegan también su futuro. Metidos en sus refugios antinucleares parecen haber perdido el sentido de la globalidad, como ya he dicho. Enfrascados en sacar su nave a flote no parecen muy interesados en hablar de mejoras evidentes para el sector, mejoras que, como hemos dicho también, sino se materializan podrían significar retrocesos manifiestos.

¿No sería hora de dialogar sensatamente con el Gobierno de Aragón sobre temas como el estancamiento presupuestario, la manera como se realizan los intercambios con otras comunidades, los criterios de programación en los circuitos, la dudosa rentabilidad de la Feria de Huesca, la necesidad de afianzar estructuras de formación, etc? ¿Nadie va a hablar, tal vez por miedo a perder determinadas posiciones en el reino de la precariedad, de lo que supondría para nuestro teatro la creación de un sensato, posibilista y razonable Centro Dramático de Aragón, en sintonía con las compañías existentes, que asegurase trabajo a los actores y abriese frentes dentro fuera de nuestras fronteras?

 

Las producciones de la temporada.

En este contexto de estancamiento, de silencio, de soledad, las principales compañías han ido presentando sus espectáculos en una temporada marcada por la continuidad.

El Teatro del Temple, además de mantener su Oé, oé, de Maxi Rodríguez, y realizar la puesta en escena de la vuelta a los escenarios de Enrique Bunbury con su trabajo Radical Sonora, presentó en el mes de Marzo en el Teatro Principal su Macbeth y Lady Macbeth. Carlos Martin dirigió una apuesta ambiciosa, con imágenes precisas y contundentes, basada en la coralidad, y realizada con el trabajo ordenado y riguroso de seis actores, entre los que él se encontraba. Por su parte, el dramaturgo de la compañía, Alfonso Plou, vio incluida su obra El volcán y la marea en el ciclo de lecturas “Teatro del fin de siglo”, que se desarrolla en el Circulo de Bellas Artes de Madrid.

El Nuevo Teatro de Aragón mantuvo en programación su Pimpinone, Opera de Camara de Telemann, distribuida por IberCaja dentro de sus “Programas Didácticos”, y estrenó en Febrero, también el Principal, Como Cómicos, a partir de textos de clásicos españoles de los siglos XVI y XVII, conjuntados y aderezados por Benito de Ramón, y dirigidos por Francisco Ortega. Al final de la temporada presentó El Siglo, una producción que, por diversas circunstancias, había sufrido varios retrasos. El texto de la actriz francesa Michèle Laurence, convenientemente adaptado por Benito de Ramón, y puesto en escena por Paco Ortega, está protagonizado por María y Toni Isbert, y el reparto incluye la vuelta a los escenarios de Angela Domingo, una actriz curtida en el Teatro de Cámara de Zaragoza.

El Teatro de la Ribera presentó en Diciembre El amante militar, de Carlo Goldoni, con dirección de Pilar Laveaga. En el Teatro Principal la veterana actriz realizó un emocionado homenaje a la desaparecida Pilar Delgado, en las filas de esta compañía desde hacía bastantes años. Con un trabajo anterior, Amargo, la Ribera mantuvo su ya consolidado nivel internacional, presentándose en el Harold Washington Center de Chicago, en Octubre, y posteriormente en Marruecos y Jordania. Más adelante lo hará en Rabat, Casablanca y Fez. Y, además, igualmente de la mano de IberCaja, la compañía ha estado desarrollando un “Laboratorio Permanente de Teatro del Siglo de Oro”, impartido en el Museo Camón Aznar, de Zaragoza.

El Teatro Imaginario también incluye desde esta temporada un espectáculo a partir de textos de Lorca. Se trata de una versión de El Romancero Gitano, dirigido por Alfonso Desentre, que presentaron en el mes de Febrero en el Teatro del Mercado de Zaragoza y con la que han actuado, entre otros lugares, en diversas poblaciones del sur de Francia con notable éxito.

Nasú, la joven compañía de “Clown-Teatro” presentó en Marzo, también en el Teatro del Mercado, su último trabajo, Estamos rodeados, con dirección de Alfonso Pablo. Presentaciones en diversas localidades de la Rioja, Albacete, y Valencia, además de las aragonesas, hacen vislumbrar en este equipo continuidad y proyección. Algo parecido a lo que les ocurre a Teatro-Che-y-Moche, que, con dramaturgia y dirección de Joaquín Murillo presentó con éxito en el Mercado su Federico y otros duendes, o a Compacto Teatro que presentó en El Principal sus Historias bordes, con dirección de Pepe Ortega.

Ciudad Interior mantuvo espectáculos anteriores y estrenó en Abril su polémico La Catedral de Palillos, con dirección de Luis Merchán. Con anterioridad la compañía había presentado en Madrid, en El Canto de la Cabra, su versión de De noche, justo antes de los bosques, de Koltés, interpretada por Pedro Rebollo.

Por último, constatar que las dos salas privadas radicadas en Zaragoza, mantienen su estabilidad y afianzan su público. Prueba de ello es que Arbolé, además de haber mantenido durante todo el año sus ciclos habituales de teatro de marionetas para niños y adultos, acaba de presentar una cuidada edición del Teatro para Títeres de Federico García Lorca.

El Teatro de la Estación, por su parte, ha mantenido en cartel tres espectáculos a lo largo de la temporada. En primer lugar fué Los últimos días de Robinson, de Jerome Savary y dirección de Ricardo Joven. Después vinieron dos montajes dirigidos por Rafael Campos: Pareja abierta, de Dario Fo, y Ñaque, de Pepe Sanchis. La sala se afianza claramente y sus actores siguen desarrollando paralelamente un interesante trabajo de formación entre chicos y chicas de institutos. A este paso van a demostrar, por si falta hiciera, que no hay nada como la constancia y el propio esfuerzo para sacar ciertos proyectos adelante.

Explore posts in the same categories: Artículos en Primer Acto, Teatro en Aragón

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: