Archive for the ‘Por el mundo’ category

Festival de Teatro de Budva (Yugoeslavia)

mayo 19, 2009

 

Encuentros del IITM

Encuentros del IITM

Publicado en «Primer Acto», Nº 275 (Septiembre-Octubre 1998)

 

Puede parecer sorprendente que un festival internaciona de teatro se desarrolle durante más de mes y medio sin interrupción. Pero todavía puede parecerlo más el hecho de que la media de asistencia de espectadores sea tan elevada que lo frecuente es que muchos de ellos se queden en la puerta de los teatros esperando tener más suerte al día siguiente. Eso ocurre en Budva, a orillas del mar Adriático, al sur de Montenegro, una de las regiones en que ha quedado dividida lo que para nosotros antes era Yugoeslavia y que antes de la guerra de los Balcanes también integraba a Croacia y a Bosnia-Herzegovina.

La ciudad es un sueño. Junto con Bar, Kotor y otras poblaciones a orillas del mar, reúne una grandiosidad paisajística de incalculable belleza, y esa es la razón por la que cada verano acojan a una buena parte del turismo interior de ese país que trata de recuperarse de lo recientemente acontecido. En el caso de Budva es necesario resaltar la existencia de una ciudad amurallada, reconstruida totalmente después de un terremoto que la asoló por completo en 1979. En esas murallas, al aire libre y de frente al Adrático se produce noche tras noche, como ocurre en Avignon por ejemplo, la apropiación por el teatro de un espacio que no les suyo inicialmente. Muy pronto los textos, la gestualidad de unos actores excelentes y la coherencia de unas puestas en escena rigurosas y trabajadas, hacen un pacto no sólo con el público sino también con la noche, con el olor a pescado y el rumor de las olas. Y esto lleva ocurriendo durante los últimos doce años.

Para resaltar la efemérides en esta edición los organizadores, al frente de los cuales se encuentra Branislaba Lijesevic han editado un excelente y cuidadísimo catálogo en donde se hace un recorrido literario y fotográfico por la vida del festival gracias al cual podemos comprobar que a lo largo de estos años en Budva se han presentado los espectáculos más importantes producidos en el país y en el resto de los países vecinos. Textos clásicos y autores contemporáneos, la tradición y la vanguardia, han tenido cabida en este gran acontecimiento cultural ya totalmente estabilizado.

En esta edición, celebrada entre el 1 de Julio y el 20 de Agosto, el Festival ha presentado cinco grandes secciones o apartados: el teatro propiamente dicho, los eventos musicales, los espectáculos de danza, las performances y exposiciones pictóricas y las conferencias y mesas redondas.

Es imposible realizar una exposición detallada de todo lo visto y presentado. Destacar tal vez en el primer apartado las interesantes puestas en escena de Oliver Twist, de Dikens, direción de Nebojsa Bradic; Porodicne Price, de Biljana Srbljanovic, con dirección de Jagos Markovic; Govorna mana, de Goran Markovic, dirección de Milan Karadzic; Facer, de Brecht, dirección de Volfgang Stroh y Klaudia Ruskovski; Electra, de Sófocles-O’Neill, con dirección de Branko Brezovac; Pukovnik Ptica (El coronel pájaro), de Hristo Bojcev, dirección de Radoslav Milenkovic; Leoncio y Lena, de Büchner, dirección de Dejan Mijac, Karolina Nojber, de Nebojsa Romcevic, dirección de Nikita Milivojevic, que se presentaba como producción del propio festival, y muchos otros títulos de interés.

En cuanto al apartado de conciertos musicales, además de un buen número de artistas nacionales e internacionales podríamos constatar la participación de varios españoles. Así por ejemplo la de los pianistas Jordi Vilaprinyo y Alfonso Maribona, y la mezzososoprano María Angeles Civit que interpretó a Lorca y a Manuel de Falla. Estas actuaciones tuvieron lugar en la Iglesia de Santa María.

Entre las mesas redondas podríamos destacar las dedicadas a Federico García Lorca y la dedicada a Bertolt Brecht. Ambos autores, coincidentes hace cien años en su nacimiento, suscitan en este de 1998 de manera especial la admiración y la controversia. En ambas mesas estuvo presente el Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo (IITM) aportando además un buen catálogo de reportajes videográficos y de diferentes puestas en escena.

En la mesa sobre Federico participaron entre otros los españoles María del Mar Campos Fernández-Figares, profesora de Literatura española de la Universidad de Belgrado,  que trazó un perfil sugerente de su vida y su obra, y Francisco Ortega, profesor y director de escena. También lo hicieron diferentes analistas yugoeslavos tales como Ljijana Samurovic, Dragana Boskovic, Jovan Cirilov, Ivan Medenica, Dusan Rnjak y Milena Trobozic y otros. Fragmentos de Así que pasen cinco años, con dirección de Jorge Lavelli, para el Centro Dramático Nacional, de El Público, con dirección de Lluis Pasqual, y el programa de televisión española con guión de Pepe Monleón, Viznar: La mirada latinoamericana de Federico, produjeron en la concurrencia impresiones contrapuestas y sirvieron para avivar un interesante debate sobre el autor asesinado.

Encuentros del IITM

mayo 19, 2009

Publicado en «Primer Acto», Nº  275 (Septiembre-Octubre 1998)

 

Buvda (Yugoeslavia)

8 y 9 de Agosto.

Encuentro del IITM en Buvda

Encuentro del IITM en Buvda

 

Dentro de las actividades del XII Festival Internacional de Teatro de esta localidad del suroeste de Montenegro se celebró la Asamblea anual de la sección yugoeslava del Instituto. Fue presidida por Francisco Ortega, profesor y director de escena, en representación  de José Monleón. Ortega hizo un balance de las diferentes actividades del IITM y emplazó a la sección yugoeslava a mantener el extraordinario espíritu de trabajo que la ha convertido en una de las más arraigadas y mejor organizadas. A continuación tomaron la palabra varios miembros. Así por ejemplo Dusan Rnjak detalló las actividades realizadas y los inmediatos planes de futuro. Intervinieron también, entre otros, Jovan Cirilov, la directora del Festival, Branislava Lijesevic, y Vladimir Jentovic que hizo un balance de las jornadas que la Red de Escuelas del IITM han organizado en la cercana población de Cetinje y el propósito de que al año próximo vuelva a organizarse un nuevo encuentro en donde alumnos y profesores de diferentes escuelas del Mediterráneo se reunan en torno a la figura de Federico García Lorca para mostrar trabajos y debatir conceptos sobre el escritor granadino.

A continuación se celebró la mesa redonda sobre el poeta. Además de Ortega intervinieron María del Mar Campos Fernández-Figares, profesora de Literatura española en la Universidad de Belgrado, y los expertos yugoeslavos Ljijana Samurovic, Dragana Boskovic, Jovan Cirilov, Ivan Medenica, Dusan Rnjak y Milena Trobozic. El IITM proporcionó diversos videos sobre puestas en escena de diferentes montajes lorquianos.

 

Plovdiv (Bulgaria)

19 y 20 de Septiembre.

 

Encuentro del IITM en Plovdiv

Encuentro del IITM en Plovdiv

La programación del Festival de Teatro de Plovdiv incluía dos conferencias y mesas redondas sobre Federico García Lorca organizadas por la sección local del IITM, desarrolladas en la casa Balabanov, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. En la primera de ellas intervino Pedro Alvarez Ossorio, ex director del Centro Andaluz de Teatro que realizó un análisis sobre la producción teatral de Federico mostrando imágenes de su puesta en esena de Bodas de Sangre. Al día siguiente fue Francisco Ortega, profesor de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, quien intervino para reflexionar sobre las líneas que podía haber tenido el teatro lorquiano de no haberse segado la vida del autor. Esta segunda sesión fue complementada por el visionado con fragmentos de El público, con dirección de Lluis Pasqual.

 

En ambos casos se suscitó un animado debate. A las sesiones asistieron abundantes miembros del IITM y expertos en temas teatrales y culturales, tales como la periodista y escritora Olga Markova, el director francés y miembro del IITM Robert Bedoss, los altos cargos del Ministerio de Cultura Dimitar Chernev y Yavor Koinakov, el escritor y biógrafo de Federico, Stephan Fánev, y Dotcho Nanov, uno de los responsables de la Fundación Avanstzena y de la dirección búlgara del IITM.

Festival de Plovdiv (Bulgaria): las encrucijadas de la escena.

mayo 19, 2009
Teatro romano de Plovdiv

Teatro romano de Plovdiv

Publicado en «Primer Acto», Nº  275 (Septiembre-Octubre 1998)

 

Teatros llenos, público entregado, entusiasmado con las variadas propuestas de la organización de un festival que cuenta sólo dos años de existencia, que camina todavía sin apenas ayudas -excepción hecha de la del propio Ayuntamiento y la de algunos sponsor-, y que tiene ya, sin embargo, ese marchamo de lo que aspira a consolidarse y va por el buen camino para conseguirlo.

En primer lugar por la idoneidad de la propia ciudad. Plovdiv, situada en mitad de la llanura de Tracia, a unos ciento cincuenta kilómetros de Sofía, cuenta con una población cercana al medio millón de habitantes y es la segunda en importancia y en densidad de Bulgaria. Siete montes la circundan, como no se cansan de repetir orgullosos algunos de sus habitantes, y su interior alberga la ciudad vieja, en donde ya existen tres -Trimontium- desde la época romana. Esa cultura ha dejado innumerables huellas. Sin duda la más destacada un magnífico teatro, de tres mil quinientas plazas, edificado por Marco Aurelio en el siglo II, recientemente descubierto. Por lo demás, la ciudad, en donde pueden verse magníficas construcciones de madera, esconde también pintorescos lugares, empinadas cuestas, y suficientes espacios en donde poder mostrar espectáculos de diferentes formatos.

En segundo lugar por la propia organizadora, la Fundación Avanstzcena que ha hecho un ingente esfuerzo de superación con respecto a la edición anterior y que ya alberga planes ambiciosos para la siguiente en la que se espera conseguir ayuda económica del Ministerio de Cultura búlgaro, y de otros organismos internacionales. Cuatro personas encabezan una amplia organización técnica y humana: los actores Stephan Danilov y Sotir Mainlovski, Dotcho Nanov, buen conocedor de la cultura española, y Nikolay Ichkov, hombre que compagina sus tareas culturales con la presidencia de un equipo de fútbol de la segunda división búlgara.

 

Los espectáculos.-

Para la presente edición los responsables han buscado un título: las encrucijadas de la escena. No es un título inocente. Responde al deseo de presentar de manera compensada las diferentes tendencias y los variados mecanismos de creación dramatúrgica y de puesta en escena en que se encuentra el teatro búlgaro y los paises con los que cultural y geográficamente se siente más cercano. Un teatro y una cultura que no pueden ser ajenos, por tanto, a las convulsiones sociopolíticas que esta zona inequívocamente mediterránea ha vivido en el último lustro y de las que quedan tantas heridas abiertas. Un magma todavía hirviendo y del que el teatro comienza a extraer material dramático, seguramente con la finalidad de no pasar sencillamente de página.

En los días que estuvimos en Plovdiv pudimos ver varios espectáculos de interés. La mayor parte de ellos interpretados por actores y actrices que conocen bien su cuerpo, su voz, y dominan por tanto, con sobriedad y talento, los canales de la comunicación con el espectador. Son actores que «están sobre las tablas», que pisan con firmeza y suavidad, que no se esconden detrás de las impecables puestas en escena pero que tampoco secuestran al personaje en las mazmorras del exhibicionismo y/o de la sobreactuación. Los ecos y las enseñanzas de Brecht, de Stanislavski, de Meyerhold, no han sido para ellos un caudal intelectualizado de referencias, impuesto por determinadas circunstancias, sino una metodología que les ha servido, primero en la escuela y después en el escenario, para encarar rigurosamente su oficio y dirigirlo hacia un horizonte estético homogéneo y compartido con directores, escenógrafos e incluso dramaturgos. Tal vez esta coherencia global sea una de las constantes también en la mayoría de los buenos espectáculos producidos en el Este europeo y que hemos tenido oportunidad de admirar este año en otros países como Rumanía o Yugoeslavia.

Desde esta perspectiva nos pareció interesantísima la puesta en escena de Los bajos fondos, de Gorki, con dirección de Alexander Morfov, para la compañía del Teatro Nacional. El texto que fuera montado en 1902 por Stanislavski con un éxito extraordinario, sirve ahora para edificar un moderno espectáculo de más de tres horas de duración, rebosante de inteligencia y de equilibrio, de humor y de sobriedad dramática, ubicado en unos parámetros lingüísticos que a los espectadores españoles nos hacía recordar a cada momento las teorías que sobre el esperpento nos explicara Valle Inclán y que tanta relación guardan con lo que Meyerhold propugnaba como mecanismo de esclarecimiento de los conflictos y los comportamientos sociales. Excelente puesta en escena, y magnífica la interpretación de los diecisiete actores.

Menos convincente nos pareció lo que venía con la vitola de la modernidad y la alternativa. La Compañía del Palacio Nacional de la Cultura presentaba Transportig, texto basado en el guión de la película y que estaba dirigido por el joven Ivan Pantaleev. Tal vez nuestro caudal de referencias nos haga impacientarnos ante lo que nos parece que ya hemos visto, y no valorar en su justa medida el hecho de que otros no hayan visto eso mismo. Sea como sea, no fue lo que se presentaba como nuevo lo que nos pareció más novedoso.

Porque ahí había también una excelente voluntad de riesgo y novedad en la versión que de Mucho ruido y pocas nueces, de Shakespeare, que había dirigido Kasimir Spasov para la joven pero adiestrada compañía del Teatro del Ejército. Y qué decir de lo que para nosotros constituyó la gran sorpresa del festival: El coronel pájaro, del autor búlgaro Hristo Bojcev, dirigido por el director yugoeslavo Radoslav Milencovich, con actores de esa nacionalidad.

Maticemos la sorpresa. El que esto escribe tuvo la oportunidad de ver este espectáculo en Budva, ante un público y unas condiciones diferentes. La respuesta, la misma: el público riendo y participando de una aguda y sutil reflexión sobre el conflicto de los Balcanes, en donde el papel de la Comunidad Europea y de sus organismos militares no queda precisamente muy bien parado. Siete actores excelentes y un mínimo decorado pensado por Juraj Fabri, para crear un pequeño universo de signos escénicos en donde, desde nuestra perspectiva, se echa en falta algún que otro comnponente autocrítico.

 

Las mesas redondas sobre Federico García Lorca.-

Paralelamente a la presentación de los espectáculos, el Festival, en colaboración con el Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo (IITM), organizaba conferencias y mesas redondas en torno a la figura de Federico García Lorca. Pedro Alvarez Ossorio, antiguo director del Centro Andaluz de Teatro, director de escena y experto conocedor de la obra del escritor granadino, y Francisco Ortega, profesor de la Escuela de Teatro de Zaragoza y director del Nuevo Teatro de Aragón, intervinieron en sendas conferencias presentadas por Yavor Koinakov, alto cargo del Ministerio de Cultura, abordando diferentes aspectos de la producción teatral de Federico. El IITM aportó también los videos de varias puestas en escena españolas, como El público, con dirección de Lluis Pasqual, o Bodas de Sangre, con dirección del mismo Alvarez Ossorio. Tras las intervenciones se suscitaron animadas y controvertidas mesas redondas. No en vano entre los asistentes se encontraban algunos de los directores de escena que durante los últimos años han buceado en diferentes textos lorquianos -como Yerma, o Bodas de Sangre-, o estudiosos e historiadores como Stephan Tanev, autor de la biografía más completa sobre García Lorca escrita en ese país.

El IITM en Israel y Palestina

mayo 19, 2009

Publicado en «Primer Acto»

Knesset (Parlamento de Israel)

Una delegación del IITM integrada por los franceses Natalie Ventolila, periodista teatral, Robert Bedos, director teatral y pedagogo, Adrian Lupu, director de escena rumano y Francisco Ortega, director de escena y profesor de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, visitaron estas ciudades con el objetivo de presentar las actividades y las redes de trabajo del Instituto, entablar relación con profesionales del teatro y de la cultura israelíes y conocer algunas escuelas de formación actoral. Durante esos días el anfitrión fue Erez Biton, poeta y escritor.

La delegación tuvo la oportunidad de visitar el Knesset, o Parlamento de Israel, la institución política más importante de la nación. En ella fueron recibidos por su Portavoz, el Profesor Shevah Weiss, quien les explicó su rica y peculiar composición, y los aspectos fundamentales de su funcionamiento interno. Del mismo modo los delegados le informaron sobre el trabajo del IITM y el arraigo que ya cuenta en muchos países del área mediterránea. El Sr. Weiss se mostró sumamente interesado y resaltó ante los presentes el valor que le merecía nuestro proyecto y la importancia que puede tener para una nación como Israel el hecho de pertenecer a organismos internacionales en donde la defensa de la paz es uno de los pilares ideológicos fundamentales.

En el Ariel Hotel de Jerusalem se celebró un acto de presentación del IITM ante personalidades del mundo de la política y de la cultura. Tras las palabras de Biton y de varios diputados y cargos municipales, Robert Bedos presentó el IITM ante la gran audiencia reunida allí, disculpando la ausencia por enfermedad de su Director, José Monleón. Bedos, al concluir sus palabras, tuvo la oportunidad de mostrar algunos fragmentos de un video sobre su trabajo teatral, interpretado por niños discapacitados de España, Grecia, Francia, Marruecos, Italia e Israel y que fue presentado en el Festival Internacional de Montpellier en el pasado mes de Junio, a partir de una dramaturgia sobre textos de El Quijote, que fue visto con un gran interés por toda la concurrencia.

Igualmente en Jerusalen la delegación realizó una visita al Acting Studio, una de las escuelas más prestigiosas del país. Su director Nissan Nativ, un hombre de gran prestigio profesional, explicó algunas particularidades sobre el funcionamiento de esta estructura pedagógica que recibe cada año unas seiscientas solicitudes de admisión y que está subvencionada por el Estado. Sus estudios se organizan en tres años recibiendo los alumnos cuarenta horas semanales de clase en Primer Curso, cuarenta y dos en Segundo, y sesenta y cinco en Tercero. Los Talleres de Tercer Curso son dirigidos por profesionales internacionales. La delegación recorrió las instalaciones y presenció un ensayo de El despertar de la primavera.

Ya en Tel-Aviv visitaron el Yoram Loewenstein Studio. Esta escuela reparte sus locales por varios puntos del oeste de la ciudad, en un barrio con bastantes problemas de marginación y pobreza. Por eso, una de las asignaturas consiste en la realización de trabajos sociales en él. El joven profesorado que integra su Claustro está formado mayoritariamente en Estados Unidos, Francia e Israel. El propio Yoram Loewenstein explicó detalles de la organización interna y de la filosofía de la enseñanza que allí se recibe y mostró un ensayo de los alumnos de Tercero que estaban a punto de presentar en público una versión de El rey Lear realizada para ellos.

En ambas escuelas la delegación explicó, por su parte, los proyectos futuros de la Red de Escuelas del IITM.

Encuentros del IITM en Sibiu (Rumania)

mayo 19, 2009

Publicado en «Primer Acto», Nº 274 (Mayo-Julio 1998)

Sibiu

Desde el 28 de Mayo hasta el 8 de Junio se ha celebrado en Sibiu (Rumanía), la quinta edición de su Festival Internacional de Teatro.

El IITM tuvo una presencia activa en el Festival colaborando en la organización de un Encuentro de Escuelas del Mediterráneo. Durante cuatro sesiones representantes de escuelas portuguesas, albanesas, rumanas y españolas analizaron su problemática común y elaboraron algunos proyectos de colaboración entre los cuales destaca la producción de un espectáculo interpretado por alumnos de todas ellas a partir de un texto que recoja diversos aspectos de la cultura mediterránea. En representación del IITM participó Francisco Ortega, director de escena y profesor de la Escuela Muninicipal de Teatro de Zaragoza.

El Instituto colaboró igualmente en los actos organizados para conmemorar los centenarios de Federico García Lorca y Bertolt Brecht, con sendas conferencias de Francisco Ortega y  proporcionando abundante material videográfico sobre ambos.

Festival Internacional de Teatro de Sibiu (Rumanía): la apuesta es consolidarse

mayo 19, 2009
Plaza de Sibiu

Plaza de Sibiu

Publicado en «Primer Acto», Nº 274 (Mayo-Julio 1998)

 

Sibiu es una hermosa ciudad situada en el borde meridional de la meseta transilvana justo al pié del impresionante macizo de los Cárpatos. Conserva en su parte alta prácticamente intacta su estructura medieval, y en ella todavía conviven de manera armónica elementos arquitectónicos del gótico junto a otros de origen barroco austro-húngaro. Las plazas Micá y Grivita son el centro de la actividad y permanente lugar de paso y encuentro para sus habitantes. Esta ciudad situada a unos trescientos kilómetros de Bucarest, conserva intacta una belleza serena de la que se sienten silenciosamente orgullosos sus cerca de doscientos mil habitantes, y alguno de sus lugares más emblemáticos -la catedral o el extraordinario Puente de los Mentirosos-, nos retrotraen a un sentido del urbanismo no contaminado por la especulación y el pésimo gusto, que ha ido desapareciendo lamentablemente, no sólo en Rumanía, sino en la mayor parte de Europa.

Durante doce días el epicentro de toda actividad es el teatro en su más amplia acepción: espectáculos en la calle y en las salas, conferencias, seminarios, reuniones de profesionales y ruedas de prensa, etc, se suceden febrilmente y son mayoritariamente seguidos tanto por un público variopinto, sediento de actividades culturales, como por profesionales nacionales e internacionales invitados o participantes. La quinta edición de su Festival Internacional de Teatro se ha desarrollado, como las anteriores, en auténtico olor de multitudes, lo que parece un buen presagio de cara a su principal apuesta: la consolidación.

Su director, Constantin Chiriac, es el artífice de todo este gran evento, coordinando un amplio equipo de trabajo, y respaldado por el apoyo incondicional de muchos estamentos de la ciudad que han cedido espacios para la realización de las diversas actividades. El gran esfuerzo realizado por todos ha sido, sin duda, la base del éxito de un certamen que todavía tiene que solventar adecuadamente algunos problemas de organización, lógicos en una empresa de tal naturaleza y ambición. La quinta edición ha sido posible gracias a la aportación económica y organizativa de entidades políticas y culturales tan diversas como la Comisión Europea, la Unesco, el Ministerio rumano de Educación, el de Cultura, la Universidad de Sibiu o el Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo.

 

Los Espectáculos de interior.

Desde el 28 de Mayo hasta el 8 de Junio han podido verse espectáculos producidos y representados por compañías africanas, estadounidenses, españolas, ucranianas, búlgaras, alemanas, croatas, holandesas, japonesas, mexicanas, brasileñas, portuguesas, inglesas, bielorrusas, italianas, francesas, yugoeslavas, lituanas y, fundamentalmente, rumanas.

Entre los espectáculos de interior que pudimos ver, presentados básicamente en el espacio inmenso y destartalado del salón de actos la Casa de Cultura de los Sindicatos y en el Teatro Radu Stanca, apreciamos el buen nivel en general en el teatro rumano presentado, con excelentes puestas en escena, coherentes y un innegociable nivel de rigor en todas ellas, y un trabajo actoral que, en muchos momentos, habría que catalogar de excepcional. Sorprendió de manera especial la puesta en escena de La Tiganci, a partir del texto de Mircea Eliade, representado por el Teatrul Odeon, de Bucarest, bajo la excelente dirección de Alexander Hausvater. El espectáculo se desarrolló en las inmediaciones y en interior del Castillo de Cisnadiora, un paraje bello y misterioso a pocos kilómetros del casco urbano. Allí se narraba la delirante historia de Gavrilescu, un profesor de música sumergido en una experiencia vital a caballo entre la realidad y la ficción.

Otras aportaciones rumanas de gran interés fueron las dos del Teatrul Bulandra, de Bucarest. Dirigidos por Catalina Buzoianu, que en ese momentos se encontraba en Sitges presentando un espectáculo a partir de El sueño de Strindberg con actores catalanes-, los actores de esa prestigiosa compañía presentaron Petru, de Vlad Zografi. A partir de la figura de Pedro el Grande se nos proponía una deslumbrante reflexión escénica sobre el encuentro de dos culturas, la francesa y la rusa, situadas en los polos extremos del racionalismo. No menos interesante fue su otro trabajo, titulado 1794, de cuatro horas de duración, dirigido esta vez por Alexadru Darie y presentado en el patio del Museo de Historia Natural, a partir de textos de Camil Petrescu (Danton), Georg Büchner (La muerte de Danton), y Peter Weis (Marat-Sade). La Revolución y los entresijos sociales y sicológicos de sus principales protagonistas, era el tema de una auténtica epopeya escénica magníficamente resuelta y adaptada a un espacio al aire libre, en donde la luz natural, primero, y la artificial después, conferían al conjunto una calidad extraordinaria y un desbordante caudal de referencias.

Si los actores veteranos dejaron constancia de su oficio, los jóvenes no se quedaron atrás, evidenciando el magnífico nivel de la enseñanza teatral de este país. El ejemplo lo dieron los alumnos de la Universidad de Artes Teatrales y Cinematográficas de Bucarest, dirigidos por Adian Pintea, afrontando con una madurez profesional sorprendente una admirable versión de Los justos, de Camus.

La aportación internacional fue amplia y variada. Tal vez destacaríamos la participación del Taller SFUMATO de Bulgaria con un magnífico trabajo  a partir de textos de Heiner Müller, o de la Fundación «Ucrania-Cultura-Europa» con una puesta en escena sobresaliente de Carmen, dirigida por Andriy Zholdak. Quienes se llevaron, sin embargo, los aplausos más cálidos fueron los estadounidenses de UMO, que por las mañanas realizaban acciones teatrales con niños sordos, con un trabajo escénico concebido por Janet McAlpin, muy divertido e inteligente, a partir de El Dorado.

Del mismo modo, los habitantes de Sibiu, especialmente los más pequeños, no salían de su asombro cuando veían acercarse los simpáticos pajarracos de la compañía inglesa Neighbourhood Watch Stits International, o veían bailar a los componentes de AMLIMA, de Togo, o caminar subidos en sus gigantescos zancos a los actores de la Grande Companhia de Mistérios e Novidades de Brasil, o los rituales que proponían en la gran Plaza los actores Hugo Mora y Alma Estévez del Teatro Ambulante de Mexico. Todos ellos significaban el encuentro con las raíces, la alegría y el colorido, el lado festivo en suma de unos días sencillamente gozosos para todos.

Y en ese contexto fue donde los españoles de Senza Tempo obtuvieron un resonante éxito con su brillante y original Capricho, espectáculo de danza-teatro concebido para ser visto en la calle, y con el que, a pesar de no ser excesivamente conocidos todavía en nuestro país, están recorriendo varios países europeos y americanos.

 

Las actividades paralelas.

Como se ha dicho al principio, junto a los espectáculos el Festival proponía una importante oferta de actividades diversas. Así por ejemplo podríamos destacar la exposición fotográfica realizada a partir de las imágenes más relevantes de los espectáculos de pasadas ediciones del Festival, el diario Mercado del Espectáculo, en donde compañías, productoras, festivales, etc, podían anunciar y promocionar sus actividades, y el seminario sobre escritura teatral impartido por José Gil, director de escena y profesor de la Escuela de Teatro de Setubal. El director del Area Internacional de la Fira de Tárrega, Tony González, protagonizó por su parte una nutrida rueda de prensa.

El Instituto Internacional de Teatro del Mediterráneo tuvo una presencia activa en el Festival colaborando en la organización de un Encuentro de Escuelas del Mediterráneo. Durante cuatro sesiones representantes de escuelas portuguesas, albanesas, rumanas y españolas analizaron su problemática común y elaboraron algunos proyectos de colaboración entre los cuales destaca la producción de un espectáculo interpretado por alumnos de todas ellas a partir de un texto que recoja diversos aspectos de la cultura mediterránea.

El IITM colaboró igualmente en los actos organizados para conmemorar los centenarios de Federico García Lorca y Bertolt Brecht, con sendas y concurridas conferencias del que esto escribe y de  ¿proporcionando abundante material videográfico sobre ambos hombres de teatro.

París en Otoño: una oferta teatral abrumadora

mayo 19, 2009

 

Escultura de Molière en una de las puertas de la Comedie Française.

Escultura de Molière en una de las puertas de la Comedie Française.

Publicado en «Primer Acto», Nº 266 (Noviembre-Diciembre 1996)

 

París sigue siendo esa gran ciudad en donde el teatro no es una anécdota, ni un lujo ornamental para turistas, sino un espacio privilegiado de encuentro entre personas, ideas, sensibilidades y opciones estéticas.

Ver las salas a rebosar siempre ha sido algo gozoso. Y todavía más, verlas llenas de un público culto e inteligente, que sigue siendo fiel al teatro, a pesar de que las otras artes del espectáculo, junto con un sin fin de manifestaciones culturales y artísticas, se encuentran también en un momento espléndido y desparraman generosamente su oferta por toda la ciudad.

Alguien que no conozca bien la realidad escénica parisina podría sorprenderse extraordinariamente viendo que no sólo los teatros oficiales están llenos casi siempre (Odéon, Comedie Française, Chaillot, etc) sino que también lo están habitualmente los comprometidos con una línea política y estética, los que ofrecen una programación claramente comercial, los situados en la periferia, etc. Y, porqué no decirlo, el también emblemático y mínimo Teatro de La Huchette, en el corazón del barrio latino, en donde las huestes de Ionesco (que los vigila sonriente desde su tumba del cementerio de Montparnasse, al lado de la de Beckett y muy cerca de la de Baudelaire) noche tras noche desde hace más de cuatro décadas representan La Cantatrice chauve, instantes antes de que Yvette Calvas, una de las actrices más convincentes que hayan visto mis ojos sobre un escenario, se deje asesinar por su empecinado profesor en La leçon, siguiendo, eso sí, las instrucciones escénicas que Nicolas Bataille diera a comienzos de los años cincuenta.

La oferta global parisina suma esta primavera más de doscientos títulos. Es decir, hay doscientas posibilidades  para saciar la sed escénica y contar, de entrada, con suficientes garantías para no salir defraudado, sea lo que sea lo que se está buscando.

 

La oferta clásica.

Los interesados por los textos clásicos están especialmente de enhorabuena. Molière, Shakespeare, Racine, Goldoni, Marivaux, etc, están siendo ampliamente representados, llevados al escenario por los directores más cualificados de la escena francesa e internacional.

Por ejemplo, Georges Lavaudant ha presentado en el Odéon, del que a partir de este momento dirigirá sus destinos, sustituyendo a Lluis Pasqual, su controvertida versión de Le roi Lear, texto muy querido para él y que le ha tentado ya en anteriores ocasiones. El resultado es discutible, con una escena inicial de una brillantez extraordinaria, pero que va perdiendo fuerza, ritmo e interés conforme van pasando las horas de representación. Lavaudant sigue fiel a sus pautas escénicas, continua utilizando de una manera sui géneris los elementos musicales, los efectos luminosos, y sigue consiguiendo mezclas dramatúrgicas muy personales, que unas veces convencen más que otras. Su innegable talento a veces aplasta el de los actores y eso es tal vez lo que ocurre en esta ocasión, en donde hasta Philippe Morier-Genoud, el actor con el que ha trabajado en sus etapas anteriores en Grenoble y en Villeurbanne, termina difuminado, entre truenos y relámpagos y cambios de decorado, en su papel de Lear.

Otras ofertas clásicas de interés son Le misanthrope, de Molière, con puesta en escena de Simon Eine y una interpretación colosal de Thibault de Montalembert en el papel de Alceste, y Léo Burckart, de Gerard de Nerval, con puesta en escena de Jean Pierre Vincent y la reaparición de  Thierry Hancisse, ese joven monstruo escénico (que ya deslumbrara a José Luis Gómez cuando le dirigió hace unos años en La vida es sueño), ambas en La Comedie Fraçaise; Mithridate, de Racine, dirigida por el incombustible Daniel Mesguich, en la pequeña sala del Vieux Colombier; Les femmes savantes, de Molière, con direccion discutible y a veces poco afortunada de las novatas Isabelle Moreau y Gloria Paris, en Chaudron (Cartoucherie); Peines d’amour perdues, de Shakespeare, por el Théatre du Compagnol y dirigido con la inteligencia y la desvergüenza habituales de uno de los hijos pródigos del Soleil: Jean Claude Penchenat; Tout est bien qui finit bien, de Shakespeare, con cuidada dirección de Jean Pierre Vincent; Arlequin, serviteur de deux ames, de Goldoni, con versión y una puesta en escena valiente, imaginativa y contemporánea de Serge Lipszyc, en Ranelagh; L’Ile des esclaves, de Marivaux, puesta en escena de Sissia Buggy, en Espace Marais.

Una veintena más de títulos completarían esta posibilidad de acercarse al teatro parisino de la mano de los clásicos.

 

Las nuevas opciones.

A caballo entre lo que llamaremos nuevas opciones y el apartado anterior nos encontramos con Elseneur, un sorprendente espectáculo llevado a cabo por el actor canadiense Robert Lepage que se presenta estos días en Créteil. Justo en el momento en que Brook y su compañía acaban de terminar sus representaciones de Qui est là, un riguroso trabajo de síntesis dramatúrgica a partir de Hamlet y que no ha entusiasmado en la medida de otros trabajos anteriores del director inglés, Lepage realiza un «tour de force» interpretativo encarnando él sólo los principales personajes de la obra de Shakespeare. El resultado es impactante, no sólo por el ingenioso y eficaz uso de proyecciones y diversos efectos, sino por las propias excelencias actorales de su único intérprete.

Por lo demás Bernard Marie Koltès sigue siendo uno de los autores que más interesan a los nuevos directores. Acaban de verse dos versiones excelentes de dos de sus textos más conocidos: Dans la solitude des champs de coton, con dirección nuevamente de Patrice Cherau e interpretación de éste y de Pascal Greggory, que hace poco pudo verse en España, y Roberto Zucco. Se anuncian otras y se mantiene en escena una de sus primeros textos: La nuit juste avant les forets, dirigido por Cristophe Gervot e interpretado por un excelente actor: Airy Routier.

Especial interés tiene también Imprecatións IV, que se representa en el Théatre de la Bastille. Michel Deutsch firma la puesta en escena de su propio texto. Se trata de una desencantada reflexión sobre el horizonte de Europa, o sobre esa «Europa de los mercaderes» de la que alguien hablaba no hace mucho. Lo original es que esta reflexión se produce a través de la mente enloquecida de un ciudadano llamado no por casualidad Lear y en una entrevista que realiza una joven y minifaldera periodista. Ambos terminan inmersos, como cantantes y  protagonistas, en un esperpéntico concierto de rock… Un espectáculo sorprendente, construido a partir de unas imágenes sencillas y precisas, de una gran belleza expresiva, y, sobre todo, de un excelente trabajo interpretativo de André Wilms.

A pocos metros del Thèatre du Soleil, en la Cartoucherie, Antonio Díaz Florian sigue apostando en L»Epée du Bois porque lo español y los textos españoles sean conocidos: lo consigue pues las colas son frecuentes a las puertas de su teatro. Ahora mismo alterna una versión de Le retable d’El Dorado, de José Sanchis Sinisterra, cuyo prestigio es cada día más sólido en toda Europa, con La controverse de Valladolid, de Jean Claude Carrière, guionista habitual de Peter Brook y autor real de las memorias de nuestro Luis Buñuel.

Vaclav Havel tiene desde hace años una presencia peremanente en los escenarios parisinos. Dos de sus textos más hermosos, Les letres a Olga y Petition, comparten con un enorme éxito la sala teatral de Neully-Sur-Seine, llevados a escena por Robert Bensimon, en mi opinión, un director de gran talento que ha vertido sobre el escenario con una hermosa sencillez toda la ternura y la precisión poética de ambas.

Hablábamos antes de Ionesco. Beckett también es recordado ahora mismo: en la pequeña salita Molière–Maison de la Poésie, hasta hace muy poco pequeño tallercito artesanal de Paco Ibáñez a muy pocos metros del Centro Pompidou, se presenta la puesta en escena que el propio autor hizo de su obra La Derniere bande, interpretada por Pierre Chabert. Comparte los días con una prodigiosa lectura escénica, realizada por Marc Zammit, de Les chants de Maldoror.

Otras ofertas renovadoras lo son sobre todo por el concepto de puesta en escena que han dibujado sus directores, utilizando en ocasiones textos de una gran calidad, más o menos conocidos por el gran público. Así, por ejemplo, nos encontramos con la puesta en escena de Mathias Langoff de La danse de la mort, de Strindberg (Comedie); L’Homme difficile, de Hugo von Hofmannsthal, dirigido por Jacques Lasalle (La Colline); Napoleon ou les cents jours, de Vristian Dietrich Grabbe, dirigida por Bernard Sobel (Gennevilliers); Woyzeck, de Büchner, con dirección de Gilles Bouillon (Artistic Athevains); Trois femmes grandes, de Albee, con dirección de Jorge Lavelli (L’Atelier); Camus… Sartre… et «les autres», texto y dirección de Jean François Prévand (Oeuvre); Le Cercle de craie Caucasien, de Brecht, con dirección de Yvan Garouel (Lucernaire); La Visite de la vieille dame, de Friedrich Dürrenmatt, dirección Régis Santon, con una interpretación excelente de  Line Renaud (Palais Royal)…

Nunca un etcétera se me antoja tan injusto como en esta ocasión…

 

La «sorpresa» del Théatre du Soleil.

Sin duda una de las mejores alegrías las recibe el espectador en el tantas veces admirable teatro de la Cartoucheríe de Vincennes. Entendámonos. ¿A estas alturas de su trayectoria, la tropa de Ariane debe demostrar algo todavía? Es evidente que no, y que sus trabajos pertenecen ya a lo mejor de la tradición contemporánea de la puesta en escena, constituyendo esta compañía uno de los ejemplos más sólidos de coherencia ideológica y estética. Nadie puede dudarlo, pero también es obvio que los últimos espectáculos, y más en concreto, las dos partes de La ville parjure, no habían sido pasos adelante dentro de esa trayectoria admirable. Parecían, más bien, la consecuencia de un cierto cansancio, de una cierta fatiga.

Le Tartuffe es, en mi opinión, un reencuentro nuevamente con lo mejor y más fresco del Soleil con ese espíritu, esa indefinible capacidad de seducción que sus actores ejercen sobre el espectador, esa peculiar forma de contar escénicamente historias, a partir de un lenguaje enormemente depurado, original, resultado de trabajos anteriores. Como en los buenos tiempos, hay un trabajo actoral irreprochable. Ya no están Jean Claude Penchenat, ni Philipe Caubere, ni Georges Bigot…, actores que fueron emblemas de la casa y que decidieron en su día tomar otros rumbos, con los inevitables malos entendidos, los inevitables desgarros. Pero ahora hay, ¡otra vez!, jóvenes actores, de una calidad técnica espléndida, todavía desconocidos por el gran público. Y entre ellos, dos que están llamados a ser nombres propios del Soleil: Brontis Jodorowsky (Orgon) y Shahrokh Messhkin Ghalam (Tartuffe).

En cuanto a la versión escénica habría que destacar la sutileza de Ariane Mnouchkine para desplazar la fábula contra «los devotos», que en su día tantos problemas le iban a traer al propio Molière, hacia los integristas e intolerantes religiosos actuales, desdichados protagonistas de infinidad de titulares de la prensa de todo el mundo. No es anecdótico resaltar que, como consecuencia de ese desplazamiento, por primera vez, en esta isla de la tolerancia y del humanismo progresista que ha sido siempre el Théatre du Soleil, los actores se vean obligados a registrar a la puerta carteras y bolsos, por temor a las reacciones de estos «devotos» contemporáneos, que han conseguido, además de sembrar el pánico y la desolación, que las papeleras de los sectores céntricos de París se encuentren taponadas para evitar posibles nuevos atentados terroristas.

 

La posibilidad de divertirse.

La oferta de la diversión escénica no es menos suculenta. La comedia, el vaudeville, el teatro musical, etc, tienen más de un centenar de exponentes, aunque no todo lo que se presenta posee, lógicamente, la misma calidad. Con todo, es necesario reconocer que desde la oferta privada se presentan excelentes espectáculos y que, en París, lo comercial no es sinónimo de falta de rigor o cicatería de medios. Nunca lo ha sido, por otra parte. Los empresarios han superado viejas diferencias y han dado una batida importante de imagen pública a sus productos, han editado una excelente guía de salas privadas, en donde recogen las características técnicas de las mismas, su historia y su ubicación, acompañándola de importantes reducciones en el precio de las localidades para los espectadores que poseen el «carnet de la fidelidad al teatro privado». El éxito de su empeño ha sido formidable y, sin duda, un ejemplo a seguir por otras latitudes.

Abundan las versiones de obras de Feydeau (varias de Feu la mere de madame, por ejemplo), y de Labiche. Pero tal vez haya tres magníficos ejemplos no sólo de la dignidad sino también de la versatilidad de este género. El primero es Lapin, lapín, de Coline Serrau, que, dirigida por Benno Besson, se representa desde hace tiempo con un éxito inmenso de público en el Teatro de la Porte Saint-Martín. El segundo es Cinema parlant, de Julien Vertet y dirección de Daniel Colas, nada menos que en el teatro de Les Mathurins, donde Camus leería a sus actores Calígula y en donde nuestra María Casares debutó como actriz ante el público francés. El tercero lo es por dos motivos: por su apreciable factura y porque se trata de una ácida crítica política, desde una perspectiva progresista, y no por ello menos comercial y desternillante. El título lo dice todo: Hirochirac mon amour…  Puede verse en el Theatre des 2 anes.

Ni que decir tiene que los míticos teatros de revista, varietés y espectáculos musicales siguen poniendo día tras día el cartel de no hay entradas, complaciendo la curiosidad del turista que se deja caer indefectiblemente por Pigalle, Champs-Elysées, etc. Tal vez más de uno descubra una joyita: A drum is a woman, un espectáculo  de jazz, presentado por Manu Dibango y que ha dirigido el mejor Jérome Savary con el cariño que pone cuando le gustan las cosas que hace. Este no hay duda que le ha gustado y las notas de Duke Ellington resuenan rejuvenecidas en el Teatro de Chaillot. Se oyen casi desde la mismísima Tour Eiffel y se desparraman como los rayos del sol que alegran estos días las calles de Paris.