Ha muerto Pina Bausch

Pina Bausch

Pina Bausch

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nunca he sentido una emoción tan intensa como espectador teatral que aquella tarde noche del verano de 1983 en el Teatro Municipal de Avignon viendo “Kontakthof”, de Pina Bausch. Era el primero que veía de ella como coreógrafa y de su compañía afincada en Wüpertal. En realidad la sorpresa fue doble: no sabía con exactitud lo que iba a ver, y, en segundo lugar, porque lo que apareció ante mis ojos no era un gran espectáculo, sino algo diferente a todo lo que yo había visto hasta ese momento.

En la vida de un espectador de teatro hay siempre un antes y un después. Ese momento significó para mí esa intersección.

800px-Pina_Bausch

Lo fue para mí y lo fue para muchas más personas. Compartíamos un palquito Sergi Belbell y Manolo Llanes. Salimos con la mirada perdida en un horizonte interior que nos hacía reflexionar seguramente en direcciones diversas. Manolo se la quería llevar a su Festival de Granada. A Sergi le había abierto un rumbo nuevo en su incipiente carrera de escritor. A mí me cambió la vida.

No exagero. Me cambió la percepción del teatro, que ha sido mi vida. Me trastocó mi pobre idea de los géneros estancos: teatro por aquí, danza por allá, pintura por arriba, cine por debajo… Pina proponía algo que todo lo integraba. Sus actores no hablaban, pero no paraban de decir cosas. Transmitían la idea de un inmenso dramatismo existencial, de una soledad indescifrable, cuestionaban la vida en pareja, la sociedad en su conjunto.

Era un nuevo sentido del humor, en donde el absurdo y la crueldad se daban la mano. Aquello era sádico y hermoso, de una belleza intensa y desolada. Nada sería igual desde entonces, y, efectivamente, nada lo fue después de su aportación artística.

Alfonso Desentre y yo hablamos con ella unos minutos en Madrid hace dos años. Le propusimos que viniera a la Expo rescatando una antigua coreografía en donde el agua era el tema protagonista. Su calendario era otro y no fue posible.

Nos saludó con unos hermosos ojos tristes y con las palmas juntas, ritualmente. Y se perdió por las calles, como en una de sus coreografías.

Paco Ortega

Explore posts in the same categories: Expo Zaragoza 2008, Obituario, Textos en Los ojos de Caín (blog)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: